Barcos con tecnología de punta custodiarán mil kilómetros los ríos de Misiones

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Serán cuatro las embarcaciones que lleguen a la provincia de Misiones. | Foto: Prefectura Naval Argentina

Tecnología de punta a nivel mundial en navegación, un equipo selecto de profesionales y una inmensa logística internacional. Con estos elementos, el flamante Departamento de Guardacostas de Frontera, que tendrá su centro operativo en Posadas, se prepara para custodiar en aguas de los ríos Paraguay y Paraná el contrabando de estupefacientes y mercaderías provenientes del Paraguay.
La jurisdicción a cubrir es de 1.000 kilómetros y va desde Clorinda (Formosa), hasta Puerto Iguazú. Es decir, recorrerán cuatro provincias, incluyendo Corrientes y Chaco, que limitan con el país desde donde entra la mayor cantidad de marihuana a la Argentina. Y para ello, contarán cuatro embarcaciones -Guaraní, Mataco, Toba y Timbú- Shaldag MKII, fabricadas especialmente en Israel.
“Son cuatro barcos nuevos que están en diferentes etapas. El primero está terminado y probado, el segundo está pintando y en estos días va al agua -le faltan detalles del interior- y el tercero y cuarto están en diferentes etapas de construcción en los astilleros de Israel en la cuidad de Haifa”, detalló a El Territorio el prefecto principal Luis Pablo González, jefe del Departamento Guardacostas de Frontera.
Según explicó, se tratan de unidades con motores y sistemas internos de última generación que permiten alta velocidad, maniobrabilidad y sistemas de observación diurnos y nocturnos para vigilancia. Además, su sistema de armas, que se monta en la proa, permite el control remoto, además de una estabilización por si el objetivo o la propia embarcación se mueve.
“Es imposible que tengan algo mejor que esto, no hay forma”, respondió el jefe al ser consultado por la diferencia de equipamiento que tienen las organizaciones narcos, muchas veces mejor, a las fuerzas federales. Muchas de estas embarcaciones, explicó, se usan en conflictos bélicos -con otro armamento- en el mar, pero las que están destinadas a Misiones tienen adaptaciones especiales para la zona.
Incluso, varios emisarios del astillero vinieron a la zona y navegaron en estas aguas antes de que se iniciara su fabricación.
Con 29 años en la fuerza, González acaba de llegar del país oriental donde probó el barco. Se estima que los dos primeros ya van a estar funcionando antes de mitad de año y que los otros dos se sumen para diciembre. Para eso, el edificio de Zona de Alto Paraná de Prefectura incorporó cerca de 50 personas y se están haciendo varias modificaciones edilicias.
En Israel están haciendo un curso de cinco semanas 24 efectivos de diferentes rangos -ocho misioneros-, quienes ocuparán las dos primeras unidades. La idea es que cuando vuelvan, se suban a los barcos y empiecen a operar sin problemas. El curso es “de operación y mantenimiento preventivo. Se interiorizan del funcionamiento de los equipos de comunicación, de navegación, la operación del armamento, el mantenimiento y la operación de la sala de máquina”, explicó González.
También fueron dos soldadores que recibieron instrucciones específicas durante dos semanas.

“Son oficiales y suboficiales capacitados en navegación y máquinas, todos con experiencia en navegación, ninguno es recién salido de la Escuela. Es gente que salió de los Guardacostas más grandes en el mar o el río y que fue seleccionada por su capacidad y desempeño previo”, aseguró el jefe, quien toma esta experiencia como un “gran desafío, porque estamos arrancando de cero”. También hay cabos segundos, cabos primero, ayudantes de tercero que completarán la tripulación.
Además de ello, los tripulantes de los barcos nuevos que esperan ir a las capacitaciones están navegando continuamente aquí para conocer bien las características de los ríos Paraná y Paraguay con embarcaciones propias y otra que llegó de Buenos Aires. Nada quedó librado al azar.

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