Cayó Rajoy: Pedro Sánchez se convierte en nuevo jefe del gobierno español

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El líder del PSOE es el primer dirigente que llega al poder sin ser diputado ni ganar elecciones. “Voy a escuchar a Catalunya”, prometió.

El líder socialista español Pedro Sánchez se quedó este viernes con la presidencia del gobierno español, al cabo de una moción de censura en el Parlamento contra el conservador Mariano Rajoy, jaqueado por un caso de corrupción en su Partido Popular (PP) que ha derivado en 351 años de prisión repartidos entre decenas de acusados. Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se convirtió en el primer jefe de gobierno español que ni es diputado ni ha ganado elecciones, pero logró el apoyo de todos los sectores independentistas, lo que le permitió llegar a contar con 180 diputados del total de 350 de la cámara baja. La votación fue a mano alzada y de manera nominal poco antes del mediodía en Madrid.
Al reanudarse el debate este viernes, Sánchez abogó por tener unas “instituciones ejemplares”, reiteró su “compromiso con Europa” y y
prometió “estabilizar socialmente este país”, priorizando políticas en favor del medioambiente y de la igualdad entre hombres y mujeres. Rajoy llegó en el final del debate, dijo en breve discurso que “se archaba dejando una mejor España que la que encontró”, pidió disculpas “a todos los que pude haber ofendido” y asistió a la votación que puso fin a su mandato.
Incluso le deseó suerte, porque “si a usted le va bien, le irá bien a Epaña”.
Para echar del poder a Rajoy, en el poder desde diciembre de 2011, Sánchez armó una heterogénea con la izquierda radical de Podemos, los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos. Una opción obligada por la fragmentación de la cámara, y que fue denunciada
enérgicamente por el portavoz del PP en la cámara, Rafael Hernando, quien fustigó a una coalición de “extremistas, radicales e independentistas” que “quieren acabar con el proyecto de España”. “El Hernando.
El PSOE promovió la moción de censura hace una semana, tras conocerse la sentencia judicial de la Gürtel, una trama corrupta consistente en una red de empresas que de 1999 a 2005 sobornaron a
cargos del PP para obtener contratos públicos en distintos puntos del país. La sentencia fue una bofetada para el PP, que no obstante la recurrirá.
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en una foto de un cruce en la última campaña electoral.
El partido conservador fue condenado a pagar más de 245.000 euros como “partícipe a título lucrativo” de la trama, la justicia consideró probado que hubo una caja B desde 1989, y el tesorero que la administró, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de prisión.
Sánchez completó en apenas un año un recorrido sorprendente: en mayo del año pasado recuperó el liderazgo del PSOE meses después de verse defenestrado por una rebelión interna, y ahora se dispone a presidir el gobierno español. En su exposición prometió que mantendrá los presupuestos de 2018 elaborados por el PP, aprobados hace una semana en la cámara baja y pendientes de tramitación en el Senado, donde los conservadores tienen mayoría.
Un gesto paradójico y destinado a atraerse el apoyo decisivo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna esta región del norte de España y arrancó de esos presupuestos un paquete de inversiones en infraestructuras de 540 millones de euros. Pero dado lo variado de sus apoyos, el mandato de Sánchez se prevé de corto recorrido. El propio Sánchez ha reconocido que “es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales”, y abogó por “que consensuemos ese horizonte
electoral”.
La convocatoria electoral es además una exigencia firme del partido liberal Ciudadanos, rival del PP en la derecha y que según los sondeos lidera las encuestas. “Yo no quiero un gobierno zombi por la corrupción, pero tampoco quiero un gobierno Frankenstein con los que quieren liquidar España”, advirtió el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, indignado por el apoyo de los separatistas catalanes a la moción socialista.

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